— ¿Te encuentras bien? — pregunta Gabriel sentado junto a mí en el avión. — No sé cómo me siento, sus palabras fueron crueles, jamás las habría esperado de él — miro hacia abajo. — Él sólo estaba celoso, tampoco puedes tomarte muy en serio las palabras de un hombre cegado por los celos, ahora es mejor que dejen las cosas enfriarse un poco y luego decidir qué harán — dice con el rostro más amable que jamás había visto en él. — ¿Cómo es que no sabía que tenías este lado tan tierno? — bromeo. — Hay muchas cosas que no sabes sobre mí, nos conocemos hace mucho tiempo pero es un hecho que no hemos pasado suficiente tiempo juntos — levanta los hombros. — Mi padre se veía muy triste cuando nos acompañó al aeropuerto. — Pero no planeas quedarte a vivir en Rusia, sólo estás tomando un break de

