— ¿Todo bien? — me pregunta Gabriel. — Sí, continuemos, entonces, ¿de qué va el proyecto que me estabas hablando? — pregunto para cambiar de tema, no quiero tener que explicarle lo que sucede entre ese imbécil y yo. — Bueno, son unas colaboraciones con algunas compañías de robótica aquí en los Estados Unidos, quería pedirte que trabajes para mi compañía, tu padre me ha dicho que eres muy buena cubriendo los vacíos legales y conoces bien la forma de hacer contratos aquí — oferta tentadora. — ¿Qué es lo que tendría que hacer? — pregunto sin mostrar mucho interés. — Sólo tendrías que representar a mi compañía como abogado, irías conmigo a las reuniones y revisarías cada contrato — es tentador — en cuanto a la paga, no te preocupes, recibirás un buen porcentaje de la ganancia bruta. — Lo

