— ¡Cariño, qué gusto tenerte por aquí! — saluda mi padre en cuanto me ve. — ¿Cómo estás? — pregunto mientras lo abrazo. — Bien cariño, feliz de tenerte de regreso, ¿cómo está mi madre?. — Ella está bien, planeando un fin de semana con sus amigas en su casa — comento mientras tomo asiento en el sofá de su oficina. — ¿Viniste a hablar conmigo sobre el hijo de Bianco? — no sé cómo lo hace pero parece que me lee los pensamientos. — Sí, exactamente vine a eso, quiero saber tu opinión sobre todo lo que está pasando respecto a eso. — Pues no hay mucho qué decir, imagino que él te lo habrá contado todo, el pobre tipo no sabía que tenía un hijo, pero debes tener cuidado de esa mujer, no me causa buena espina — saca un cigarrillo y lo enciende. — ¿Mamá sabe que sigues fumando? — pregunto sorp

