Consuelo El tiempo pasó, estoy de nueve meses de gestación y contando los segundos para ver el rostro de mi hija. Felipe sigue igual y sin ninguna mejora, mi padre había ido a trabajar y mi madre estaba cocinando. Después de hacer mis trabajos del curso me acosté temprano en la tarde, como siempre hago, soñé con André despertándome con una caricia en la parte interna de mi muslo. André - ¡No soporté estar tanto tiempo sin ti! Consuelo - Te amo tanto. Nos besamos, me desperté sintiéndome mojada, pero no era excitación por el sueño. Mi bolsa había explotado y manchado toda mi cama. Consuelo - ¡Mamá! - No grité para no asustarla, solo la llamé. Tan pronto como miró a la cama, mis esfuerzos para no dejarla en la desesperación, fueron en vano. Elaine - ¡Dios mío, ya es hora! Voy a llamar

