Fue inevitable que el rostro de Joaquín no cambiara de semblante, sin embargo, intentó disimular la conmoción que originó en su interior aquella noticia, giró su rostro y miró al hombre. Elevó una ceja, y luego recordó quién, era. Enseguida se dirigió a la chica: —¿Tu novio María Paz? —preguntó Joaquín. —Déjame explicarte por favor —suplicó ella. El joven Duque la miró con ternura y le acarició el rostro. —No necesitas darme ninguna explicación —respondió y luego se dirigió a Pablo—. Parece que vos no has comprendido aún, María Paz siempre ha sido mi mujer, dudo mucho que tenga una relación con vos. ¿Cierto mi reina? —dirigió su mirada a ella. —María Paz, tu novio soy yo... El que se merece una explicación aquí soy yo, no este señor —refutó Pablo. —Deja de mentir —espetó María Paz

