Dos horas después de darle la noticia Byron salió de la habitación. Con rumbo a la cubierta del barco. Al verlo, todos lo tripulantes lo empezaron a mirarlo mal. Pese a hacer distintas labores en ese sitio. Algunos lo ignoraron, otros le apuntaron con un arma al ver que estaba como si nada pasara. Hasta que llegó hacía Kendall y decidió hablarle —Por favor, que nadie vaya a la habitación de Madison no esta para recibir visitas. —No me digas…¿la mataste?. El hombre manejaba un tipo de humor turbio, y provocador hacía los demás. —Como se le ocurre decir eso…está loco. —Este un barco pirata no un casa de riquillos. Aquí no hay respecto entre nosotros, y menos con un aparecido como tú. Tienes suerte que el capitán aceptará tu presencia aquí. A estas horas nadarías sin rumbo con un tiro

