—¿Te sientes bien? —susurro Lyra mientras entrega una botella de coñac a uno de los meseros del VIP.
—E-Eh... Si si. Estoy bien —respondió Luke intentando esconder la emoción que revoloteaba en la boca de su estómago como pequeñas e inquietas mariposas.
—ahhh... ¿Y la cara de tonto a qué se debe?
—Porqué mejor no te pones a trabajar en lugar de estar molestandome.
—Es que ya me quiero ir.
—Dile a Matt.
—mmmm... Mejor no.
Luke rie antes de agarrar un vaso para llenarlo de cerveza.
—¿De que te ríes, tonto?
—De ti —se encoge de hombros.
—Que simpático —le da una palmada malintencionada en la espalda que lo hace derramar un poco de cerveza en el suelo.
—¡Lyra!
—¡luke! —exclama imitandolo.
Luke rueda los ojos, limpia el vaso, repone lo perdido y se lo entrega a la chica que esperaba con una sonrisa tan amplia que parecía dolorle.
Luke le devuelve la sonrisa por compromiso y está le paga la bebida junto con una generosa propina.
—Gracias.
—Avísame si quieres mi número.
—Claro, yo te busco.
La mujer chillo emocionada y se alejó de la barra creyendo las palabras de Luke.
—Yo no sé que es lo que te ven. Porque bueno, no estas.
— Tu mamá no te enseño que es malo decir mentiras.
—Ok, admito que no estás tan mal. Eres lindo, pero sexy... ese sería Matt. —se muerde el labio inferior.
—Solo tu crees que ese corroncho es sexy. Deberías ir al optometrista.
—Y esa es la envidia que habla por ti.
—¡Já! Si, claro. Porque mejor no te pones a limpiar ese reguero?
—¿Por qué? ¿Tú fuiste quien dejó caer cerveza?
—¿Gracias a quién?
—Bueno bueno, ya lo limpio.
Lyra agarra una mopa y se pone a limpiar el pequeño charco de cerveza que esta en el suelo mientras las ordenes se siguen acumulando en la barra.
—¿Será qué no hay más lugares abiertos? —masculla Lyra mientras trapeo con notable pereza—En serio estoy muy cansada.
—Deja de quejarte que yo soy quien está sacando los pedidos, princesita.
— Como ordene capitán llorón. —rie bajito.
luke desvía sus ojos hacia donde está sentada Jane y sonríe con pesar.
—Y precisamente hoy ella tenía que antojarse de reaparecer en mi vida.
—¿Ella? —barre el lugar con los ojos— ¿Ella, quién?
Luke se aclara la garganta e intenta apartar sus ojos de Jane pero Lyra agarra la señal en el aire.
—¿Te refieres a ella?
—No...
—Obvio que si es ella —dice segura al notarlo nervioso —, esa es la mujer de la que siempre hablas.
Luke abre los ojos completamente y le cubre la boca a Lyra con la mano.
—¿No conoces la discreción?
—Me vas a correr el labial —se queja apartandole la mano.
—Te va a escuchar.
—¡Ay, qué tanto! Comportate como un hombre adulto.
—Mira quien habla.
—¿y yo qué inmadurez he hecho?
—Cierto... Eres tan madura que siempre me usas para poner celoso a Matt.
—Eso es muy diferente.
—Si. Por supuesto que si.
—Ve y dile que estás enamorado de ella —suelta la mopa e intenta empujarlo en dirección a Jane.
—Dejame en paz. Además, ella ni siquiera me recuerda.
Lo último lo susurró desviando su mirada al suelo.
—Bueno, haz que te recuerde.
—suspira— no imaginas cuánto me gustaría.
—Y que esperas... ¿Un milagro?
—No estaría mal.
Lyra lo mira indignada y Luke simplemente la ignora.
—Ven acá —le quita el agitador de las manos y llama a uno de los mesoneros y se lo entrega apenas esté se acerca a la barra.
—¿Qué haces?
—Solo cállate y me agradeces después.
Lyra le da instrucciones al mesonero para que se haga cargo de la barra y este obedece en silencio sabiendo que, después de Matt, ella es la que esta al mando, aunque el no quiere admitirlo en voz alta.
—Lyra, ¿Qué estás tramando?
—Tú solo déjate sígueme — lo toma del brazo y jala de él para obligarlo a caminar hacia donde ella quiere.
—Dime a dónde vamos.
—A poner en marcha un milagrito.
—¿Ah?
—Tu solo obedece en silencio.
Luke camina a regañadientes hasta que se detienen frente a la puerta del baño de mujeres.
—Pasa.
—¿Te volviste loca?
—Luke, ya cálmate y entra.
—No.
Lyra suspira irritada.
—Bien. Espera aquí —le ordena sería antes de entrar al baño.
Unos segundos después, Lyra sale con las manos mojadas y las pasa por el cabello de Luje despeinandolo ligeramente.
—¿Qué haces?
—Te voy a dejar hermoso.
—Ni que fueras mi hada madrina.
—Puedo hacer el intento de dejarte... —lo mira de arriba a bajo— deseable. Tú solo déjame hacer lo que tengo que hacer —pasa sus manos por la espalda de él.
—¿Pero que pasa contigo, mujer? No me digas que se te alborotaron las hormonas.
—Ya quisieras.
Le desata el delantal, se lo quita con mucha destreza y lo deja sobre unas cajas que están apiladas a un lado de la entrada al baño.
—Me estás poniendo nervioso.
—Si, tengo ese efecto en los hombres.
—En serio, dime qué tramas.
—Solo espera un poco — le saca la camisa de dentro del pantalón, le quita el corbatín, le desabrocha ls dos primeros botones y le arremanga la camisa hasta los codos.
—listo. Ya quedaste bastante presentable.
—Tonta.
lyra se hace la ofendida y le saca la lengua a Luke como si fuesen chiquillos.
—Se puede saber que es lo que están haciendo.
Lyra se queda muda y Luke solo frunce el ceño sabiendo que su hermano se está imaginando lo que no es.
—Nada que te incumba.
—Por supuesto que me incumbe cuando ambos están descuidando sus puesto de trabajo.
—Si... Con respecto a eso, le voy a dar finalización de jornada a Luke.
Luke la mira confundido y Matt deja escapar una carcajada.
—¿Cómo por qué?
—Bueno, porque si.
—Y eso desde cuándo es una razón para irse.
—Él es tu hermano.
—Corrección, Luke es mi empleado... Y tú también.
—Bueno, si. Pero no puedes escucharme solo está vez.
—ok, habla.
—Lo que pasa es que allá afuera está la mujer de la que siempre a estado enamorado Luke y pues al paso que vamos no podrá quedar con ella.
Matt se relaja un poco mientras que Luke quiere fusilar a su amiga por boquifloja.
—Esta bien. Te dejare hacerla de cupido. Pero, a cambio, cubres el turno de Luke.
—Eso no es justo —Hace una pataleta.
—Es eso o haré que te descuenten las horas faltantes de tu sueldo.
—Bien. Qué me las descuenten.
—Bien.
—Lyra... Eso no está bien. Yo puedo buscarla después.
—¡Nah,! no la has visto en más de cinco años así que hoy es el día del milagro.
—¡Lyra!
—Solo hazme caso.
—Y entonces, ¿qué van hacer? —pregunta Matt un tanto divertido con lo que ha escuchado.
—Mandame a descontar todo lo que quieras.
—Esta bien —mira a Luke— ya la oíste, vete.
Luke inhala profundo antes de besar la frente de Lyra. Te escribo más tarde.
—Okis...
Matt se enoja ante la escena y se da la espalda. —Voy a dejar todo en orden y te llevo a tu casa
—No es necesario, además, mi turno todavía no a terminado.
—No te pregunté. Así que camina antes de que me arrepienta de todo esto.
—Ok, jefecito —Lyra sonríe victoriosa al saber que Matt no podrá cumplir con su amenaza.
—Y tú, más te vale que esa mujer caiga rendida a tus pies porque no me gusta tu amistad con Lyra.
—Te va tocar aguantarte porque No pienso alejarme de Lyra nunca.
—Bueno, ya. —Lyra se interpone entre ambos— no me ibas a llevar a mi casa.
—Si. Vamos.
[...]
Después de que Matt y Lyra se fueran, Luke se armó de valor e intento caminar con seguridad hacia donde estaba Jane.
—¡Oh! mira, no es ese el guapo bartender que te llamo la atención —le dijo Mary a Jane mientras veía al hombre acercarse a ellas— ¿se arregló? ¿para ti?
Jane voltea y se queda boba observando el andar del hermoso hombre.
—¿Vas a seguir negando que te gusto ese guapo pelirrojo?
—si inventas... Y por supuesto que no se arregló para mí —se gira en su asiento quedando de espaldas hacia donde camina Luke.
—Pues, la verdad es que tú amiga no está muy alejada de la realidad —susurro Luke muy cerca del oido de Jane.
Jane se sobresalto ante la invasión de su espacio personal, y por instinto, lo sujeto de la camisa y lo derribó delante de ella.
—¡auc! —se levanta con dificultad sobando una de sus piernas— ¡mierda! ¿Siempre vas a reaccionar igual? —rie feliz a pesar del dolor.
Jane lo detalla un instante y sus ojos se abren de par en par al recordar la cara del hombre que ahora está frente a ella.
—¿luke? ¿Luke Frost?
—Si. soy yo —la abraza inesperadamente— no sabes lo feliz que me hace saber que me has recordado —Jane le corresponde el abrazo sin dudarlo— en definitiva, valió la pena el golpe.
—Lo siento. pensé que eras un loco pervertido y borracho.... si tan solo te hubiera reconocido un poco antes...
—No importa. cómo dije, valió la pena el golpe porque ahora me tienes que compensar.
Ambos rien felices mientras que Mary observa en silencio.
—Ah, casi lo olvido, ella es mi amiga, Mary.
—Un gusto conocerte —Luke estira su mano.
—Vaya, creí que se había olvidado de mi —dice mirando a una Jane bastante apenada— el gusto es mio —Estrecha la mano de Luke— Es lindo conocer a alguien más a parte del idiota de Josh.
—¡Oye!
—Amiga, es la verdad.
—Si, Pero...
—Te digo una cosa —interrumpe Luke clavando sus ojos en Mary.
—¿Qué?
—Ya me caes muy bien.
—Genial. porque planeo hacer que Jane pase la noche bajo tus sábanas.
Jane escupe el trago que había tomado, ahogandose en el proceso.
—Ahora me agradas mucho más —Luke sonríe gustoso.
—Callense los dos. ¿Acaso se están oyendo?
—Amiga necesitas sacarte a Josh de la cabeza y que mejor que una buena sacudida...
—¡Suficiente! Nunca te creí tan imprudente, Mary.
Jane agarra su cartera decidida y sale del Glover's bar.
Luke, sin saber que otra cosa hacer para no perder la oportunidad que le estaba dando el destino, sale detrás de Janey dejando a Mary sola.
—Jane, espera.
—fue lindo toparme contigo, Luke. pero no puedes seguirle el juego a mi amiga.
—Entiendo. lo siento. se que no debí, pero la verdad es que no me pude resistir a la idea.
—¿Ah?
—Es que... entiendo que nunca lo notaste porque tú siempre has tenido ojos para Josh, Pero la verdad es que siempre me gustaste... aún me gustas.
—Como puedes decir eso si no nos hemos visto desde que egresamos de la universidad.
—No sé porqué, Pero no te pude olvidar y hoy que te he vuelto a ver, me sentí igual de enamorado.
—Que sentido tiene que me lo digas ahorita. Capaz y no nos volvemos a cruzar.
—Puede que tengas razón y es por eso que me estoy confesando, porque ya no quiero salir de tu vida como un cobarde.
—Pero yo...
—No me importa si no sientes lo mismo por mi...
—¿Entonces?
—Solo dejame acompañarte está noche.
—No me voy a acostar contigo.
—Aunque sería increíble que se diera la oportunidad, también me conformo con que aceptes tener una cita conmigo... hoy.
—¿una cita?
—Si.
—Pero —mira a su alrededor—¿aquí?
—Obvio que no. admito que tendré que improvisar, Pero te garantizo una cita inolvidable.
jane se lo piensa por unos minutos mientras Luke casi se pone a suplicar de rodillas ante ella.
—Esta bien. acepto. tengamos una cita.
—¿hoy?
—Fue lo que propusiste, ¿o no?
—Si si... —la toma de la mano y aunque Jane se tenza, no se libera del agarre— te aseguro que la vas a pasar increible.