UN AÑO MAS TARDE.
Ha pasado un año desde la última vez que Jane y Josh se vieron. Un año en el que ambos han mantenido su respectiva promesa:
Jane dejo de llamar, escribir y buscar a Josh cada vez que se sentía agobiada. Dejo de hacerlo su confidente y se limitaba a responder los esporádicos mensajes que él le enviaba con la débil excusa de saludarla. No ha sido una promesa fácil de cumplir para ella, incluso, hubieron días donde el dolor causado por la ausencia de Josh se sentía peor que las contadas balas que han logrado perforar las diferentes partes de su cuerpo en lo que lleva de policia. Aún así, su determinación es mucho más fuerte, y de a poco, se ha ido acostumbrando a una vida donde Josh no puede ser su principe de brillante armadura.
Josh, por su parte, cumplió con lo que se esperaba de él: se casó y desde entonces no se ha despegado del lado de Jessica. Él se ha convertido en el apoyo incondicional de su esposa pasando innumerables noches en vela, ya sea por cuidar de su adolorida mujer o de su inquieto bebé que parece creer que la noche es para jugar y el día para dormir. Muchas veces ha llegado a la oficina con la misma muda de ropa que uso el día anterior y otras tantas ha tenido que llamar a su jefe en medio de la madruga para que lo cubran porque le ha tocado salir rumbo al hospital con Jessica casi inconsciente y con el pequeño Santiago colgando de su pecho dentro de su cangurera.
Santiago, ese es el nombre del hijo de Josh, es un bebé regordete de mejillas rosadas, ojos grandes y cabello castaño que le obligó a cambiar todo en su vida, desde su trabajo hasta la más pequeñas cosas que formaban parte de su día a dia. Y aunque lo ama con todo su ser, no podía evitar sentir que ese pequeño ser, que una vez formó parte de él, esta confabulado con su madre para robarle su vida, su juventud y su felicidad...
—Josh, cada día Santiago se parece más a ti... Es tan hermoso —dijo la señora Smith con voz suave mientras observa al pequeño dormido en su cuna.
Josh no dijo nada, lo único que hizo fue asentir con la cabeza mientras repasaba al pequeño Santiago buscando con sus ojos el parecido que su madre veía con tanta nostalgia.
—La verdad yo creo que es muy pronto para establecer un parecido entre nosotros más allá del color de nuestros cabellos.
—¡Ash! —le da un golpecito en el hombro— ¿Cómo es que no lo puedes ver? Está claro que te ha copiado la nariz, los ojos, las orejas, los dedos, hasta la forma de dormir. Para mi, es como si el tiempo hubiera retrocedido y en lugar de estar viendo a mi nieto, se siente como si te estuviera viendo a ti, pero hace treinta años atrás.
—Ahhh... Por eso lo miras así.
—¿Así como?
—Como si estuvieras triste.
—suspira— Es que el tiempo pasa demasiado rápido. Mírate, ya eres todo un hombre y yo ni cuenta me di de cuan rápido creciste —sus ojos se cristalizan.
Josh sonríe y envuelve a su madre en un fuerte abrazo.
—Te me estás volviendo una viejita muy sentimental —su madre pellizca su abdomen— ¡Auch! ¿Y eso por qué fue?
—Porque te lo tienes bien merecido.
Gracias a los ruidos, el bebé empieza a removerse en su cuna por lo que Josh se apresura a mecerlo.
—Ya me tengo que ir —susurra la señora Smith.
—¿Tan pronto?
—Si. Recuerda que hoy es el acto de grado de tu hermana y si no me voy ahorita no podré llegar a tiempo.
—Es verdad. Dile a la novia de Chucky que me perdone por no acompañarla en este día tan importante para ella —musita cabizbajo.
—No te preocupes por eso hijo, todos sabemos que tu esposa no está en condiciones para viajar y Santiago está muy chico para llevarlo a un lugar que será demasiado ruidoso par a él.
—Si... Aún así...
—Sé lo diré, tomaremos muchas fotos y cuando nos revelen los rollos serás el primero en verlas.
—Gracias.
—Ahora si me voy, despídeme de Jessica que no quiero despertarla.
—Por supuesto.
[...]
La tarde avanzo rápido y Josh se hallaba sentado en el jardín, debajo de un árbol de manzana mientras su mente traía de regreso el recuerdo de Jane.
—Amor, ¿puedes cambiarle el pañal a Santiago? Es que me acabo de tomar el nuevo medicamento y me siento muy mareada como para cargarlo —pidio Jessica desde el umbral de la puerta principal de la casa.
Josh no dijo nada, solo se levantó de su silla, se acercó a Jessica y dejó un pequeño beso en la frente de su mujer antes de inclinarse lo suficiente para sacar de la carreola al pequeño bebé de casi seis meses de nacido.
Desde el exterior, su vida parecía estar muy cerca de ser perfecta, pero la verdad es que Josh estaba dando todo de sí para no sucumbir al deseo de salir corriendo, sin mirar atrás y rogarle a Jane que se escape con él. Porque, aunque lo intentará con todas sus fuerzas, nunca iba a lograr sacar de su corazón a la mujer que amará hasta el fin de sus dias.
Por eso, respirar dolía. Extrañarla cada día dolía mucho más y con el paso de los meses su vida se ha vuelto tortuosa, tanto, que el fingir amar a la madre de su hijo se sentía como un puñal que lentamente se clavaba en el medio de su corazón; Ese dolor agudo muchas veces lo ha orillado a llorar en medio de la oscuridad de su habitación tras tener pensamientos tan sombríos como el de imaginar que Jessica no sería capaz de ganarle la lucha a su enfermedad. No obstante, el sentimiento que seguían a esos pensamientos tan oscuros era la culpa que no se podía disipar con un "lo siento" que su esposa no entendería.
[...]
LONDRES,
INVIERNO DE 1990
Otros cuatro años han pasado y Jane ha logrado perder completamente el contacto con Josh al tiempo que logró continuar con su vida lo más normal posible.
También logró seguir con su carrera como policía dentro del escuadrón antinarcóticos, y hoy acaba de obtener su primer ascenso.
En cuanto a Noah, no hay mucho que contar, pero lo más destacable es que si se convirtió en Sargento, el nombramiento lo recibió hace dos años atrás, por supuesto que Jane sabía que no se lo habia ganado con esfuerzo, pero por lo menos dejo de ser compañero de Jane luego de que ella consiguiera el cambio de escuadron.
—¿Todavia sigues intentando atrapar a Noah con las manos en la masa? ¿Aún quieres arruinarle la carrera? —preguntó Mary, la compañera actual de Jane.
Ella conoce la historia entre Noah y su amiga por lo que está al tanto del exhaustivo expediente que Jane le ha estado armando a su antiguo compañero y superior desde haces casi media década.
—No. Ya no me interesa —mintió sin titubear.
—¡Por fin!, entonces, ¿Vamos a celebrar hoy?
—¿Celebrar qué?
Mary chasqueo su lengua mientras ponía sus ojos en blanco.
—¿Qué más? Tú ascenso y que por fin has dejado atrás tu odio por Noah.
—Yo no odio a Noah.
—¡Si, claro!
—En serio...
—aja... La verdad no me importa que es lo que sientes por el Sargento, solo quiero que vayamos por unos tragos.
—Mmmm... No estoy muy segura de que ir a beber sea una buena idea.
Mary agarra la mano de su amiga y hace un ridículo puchero mientras abanica sus falsas pestañas como si fuera una caricatura.
—¿Por qué no? Mañana es nuestro día libre. Además, yo necesito un novio, y aunque lo niegues hasta la muerte, tú también necesitas uno pero no lo vamos a conseguir en la estación.
—Cierto...
Los ojos de Mary brillan al ver que Jane finalmente está contemplando la idea de relacionarse románticamente con un hombre.
—¿Por qué me mira así?
—Es que finalmente aceptas que necesitas un hombre en tu vida.
—Ahhh... Pero no cualquier hombre, yo quiero a un compañero que esté en la misma sintonía que yo, un hombre que...
—Amiga, ya tienes casi treinta y no has tenido ni una sola relación que dure más de una noche... Creo que deberías bajar un poco el estandarte.
—Yo no pido mucho, solo quiero a un hombre que con una sola mirada me haga tambalear el suelo bajo mis pies.
—Nueva misión desbloqueada.
—¿De qué hablas? —cuestiona entre risas.
— No es obvio —Jane niega moviendo su cabeza de lado y lado con mucha energía— Necesitamos ir a comprar la ropa.
—Mary, yo tengo ropa en mi closet.
—No amiga, yo hablo de ropa sexy, no de esos trapos viejos que quien sabe a que monjita se los robaste.
—Tonta. Mi ropa no es de monja.
—Noooo... Y la mia no es muy reveladora.
Ambas se ríen antes de tomar sus cosas para salir de casa de Jane sin la mínima sospecha de que esta misma noche Jane conocerá al hombre que pondrá su mundo de cabeza y le cambiará la vida para siempre.