Todos los estudiantes que cursaban el último año de secundaria estaban que casi se arranquen los cabellos Es que hoy la mayoría de ellos se presentarían, ya sea como omega o alfa —Oye Aurel, ¿por qué tu no te encuentras nervioso? —preguntó el rubiecito a su mejor amigo, quien se encontraba dibujando cualquier cosa en su cuaderno —Pff, mi papá dice que seré un alfa y yo también lo siento, hemos esperado cinco años por este momento que ya no tengo nervios porque ya sé lo que seré —respondió aún sin levantar la mirada, mientras sus ahora cabellos castaños caían por la leve inclinación de su cabeza El rubio asintió siguiendo mirando a su mejor amigo —Me gusta como te queda el castaño pero hasta ahora no puedo creer como tu cabello fue cambiando poco a poco de color —comentó acariciando

