Sombras de un Réquiem

1640 Palabras
Afuera de la oficina de Bela, Mauricio se tambalea, su rostro en un lienzo de terror y su mano se aferra a su abdomen. —¿Qué te ocurre, Mauricio?—preguntó, alarmada por su estado. —Jefa Olivia— Su voz es apenas un susurro, un hilo de vida que se escapa — Sujétenlo, se va a desmayar, respira Mauricio. ¿Qué está sucediendo? —La jefa... su oficina— logra decir antes de desplomarse Sin perder un segundo, me adentré en la oficina de Bela. La oscuridad es casi total y el olor a sangre es abrumador. Instintivamente, saco mi arma. —Bela, ¿dónde estás? —En total silencio. Mis pasos resuenan en el silencio. Tropezando con algo, confirmo que es un cuerpo, no es Bela; es demasiado corpulento. — ¡¡Bela, responde maldición!! —Deja de armar escándalo —responde una voz desde las sombras. —¿Qué demonios paso aquí? Mauricio estaba a punto de morir del susto. ¿Qué hiciste? Solo un suspiro responde a mi pregunta, Bela se gira enciende la luz y la cruda realidad se revela ante mis ojos no me sorprende ver el cuerpo destrozado en el suelo; ya he visto esa mirada vacía en Bela demasiadas veces la vida se ha extinguido de sus ojos y si alguna vez tuvo alma, ahora esta perdida se encuentra cubierta de sangre de pies a cabeza —¿Qué te llevo esto?—pregunto, aunque sé que la respuesta puede ser tan fría como su mirada. —Los estorbos deben eliminarse—dice con una sonrisa siniestra Observo el cuerpo inerte ante mí, y una sonrisa se dibuja en mi interior, un reflejo oscuro de la satisfacción que solo la justicia retorcida puede brindar. Mi corazón se desgarra por ti, Dante; tu final no fue suave ni silencioso. Te enfrentaste a un abismo más profundo que el infierno, a una entidad que eclipsa al diablo en su propio juego. Bela, en su esencia, es la personificación de una perfección que trasciende la maldad, un ser cuya existencia redefine la naturaleza misma del pecado La sangre gotea de su mano levantada, cada gota un testimonio silencioso de la violencia recién desatada. — Estás herida, déjame ver - insisto, pero ella se libera de mi agarre. — No es nada- replica, pero la sangre no cesa Corro por el botiquín, pero ella cae inconsciente. —¡¡Bela!!, mierda, la tomo y la coloco en el sofá, saco el teléfono y llamo al doctor — Doctor, venga rápido al casino. Bela se ha desmayado y ha perdido mucha sangre, apúrese— cuelgo. Presiono la herida con una toalla, mientras espero. La fragilidad de Bela en este momento es anormal; la ira la ha llevado a descuidarse. — Jefa, hay un doctor aquí afuera — Déjenlo pasar, ¡¡idiotas!! El médico entra y comienza a examinarla. — Debemos trasladarla a un lugar más cómodo. Con cuidado, la tomo en brazos y la llevo a la habitación, depositándola suavemente, sobre la cama. — ¿Qué necesitas? ¿Debo buscar sangre? Ha perdido mucha. — Calmase, solo fue un desmayo por la pérdida de sangre, hizo bien en aplicar presión a la herida; podría haber sido peor, traje todo lo necesario, ahora tranquilícese. Observo al doctor desde la distancia, con cautela verla tan frágil es inusual, la ira te llevo a descuidarte hasta lastimarte — ¿Cómo se encuentra, Doctor? — Gracias a su rápida intervención no llegamos al shock hipovolémico, lo cual habría sido grave ya detuve el sangrado y limpie la herida le puse un vendaje y le administre una transfusión de solución de lactato de Ringer además, dejo estos medicamentos para compensar la perdida de sangre, vendré por la mañana para hacer el cambio de vendaje y ver como evoluciona — ¿Por qué no ha despertado aún?—preguntó preocupada. — No te alarmes, es debido a la perdida significativa de sangre — Claro, tendrá en su cuenta su incentivo Doctor — Gracias, me retiro Me aproximo a su cama, la frente fría bajo mi tacto-Despierta, tu silencio me atormenta — murmuro y un beso fugaz roza su frente Abandono la estancia, decidida a enfrentar el vestigio sangriento que aguarda — Entren— mi voz es un mandato — Díganos —Borren cada huella, cada mancha; que no quede nada de él. — Como ordene Jefa Regreso a la habitación y me acomodo junto a ella, compartiendo el silencio y la espera. — ¡¡Auch!! ¿Qué diablos me pasó?” El dolor punzante me despierta, la cabeza me da vueltas y un dolor agudo invade mi antebrazo. — ¡¡Olivia!!, ¡¡Olivia!! —¿Aquí me encuentro? ¿Cómo te sientes? — Mareada y con este dolor en el brazo— me acomodo en la cama, intentando enfocar mis pensamientos Me veo un vendaje en mi antebrazo, ya veo el porqué me duele. ¿Qué fue lo que sucedió anoche? No recuerdo casi nada. — El doctor ya viene en camino ¿No recuerdas nada? — Solo hasta que Dante cayó... después, nada. — En verdad no te acuerdas de nada — En el calor del momento, no notaste la herida, perdiste mucha sangre. — Ya veo Me quito la intravenosa y me levanto de la cama, trastabillando. — ¿Te encuentras bien?— me apoyo en su hombro — Solo agotada y hambrienta — Deberías quedarte en cama por hoy, hasta que recuperes tu fuerza— frunzo el ceño —Más que nadie sabes que tengo cosas que hacer hoy, una cortadura no me detendrá. — ¿Te ayudo a bañarte? — No, yo puedo sola y deja de mirarme de esa forma, me desagrada Bajo la ducha, me pregunto que me llevo a ese extremo En esos momentos fugaces de desvarío, cuando la razón me abandona, mi esencia se transforma en algo irreconocible, casi primitivo. Es como si las cadenas de la civilización se desvanecieran y, de las profundidades de mi ser, emergiera una criatura impulsada por instintos salvajes, un animal feroz encerrado en la jaula de mi humanidad. Pero así es la vida, bueno, ya que, otro día, otra alma. Lo esencial ahora es enfrentar lo que se avecina; debo extirpar el mal de raíz, aunque dudo que mi paciencia aguante hasta ver mis planes realizados. Quizás debería actuar sin demora, en lugar de esperar a ejecutar mis planes. Después de salir, busco que ponerme para la reunión; el dolor en mi brazo se hace presente al intentar vestirme. ¡¡Maldición!! — ¡¡Olivia, Olivia!!— Espero que me haya escuchado Ella entra apresurada —¿Estás bien? — Me estoy desangrando ¡¡auxilio, me desangro!!— me rio con ganas — Tú... te voy a matar, qué chistosa, la falta de sangre te dejó más desquiciada — Me lanza una toalla y me ayuda a vestirme. — ¿Qué hiciste con el cuerpo de Dante? — Me encargué de eso, eliminé cualquier rastro del caos que dejaste atrás, además ¿Qué fue tan malo que hizo para que lo dejaras irreconocible? — Le dio información al Grupo Norton sobre documentos de las finanzas de los casinos, ¿ya imaginas quién anda de tras de eso? — Debiste haberlo matado aún peor, ¿ahora qué? —Qué cruel—suelto una risilla—. No actuaré precipitadamente, prefiero ver cómo se desenvuelve su juego. — Pero algo no me cuadra, están siendo demasiado evidentes — Lo sé, y aunque el camino sea arduo, estoy dispuesta a todo para lograr mis fines. Los cazaré a todos, sin excepción. — Un golpe interrumpe la conversación — Disculpe, Jefa, Olivia, el doctor ha llegado. — Dile que espere, termina de alistarte, me voy a adelantar. — ¿Hay algo que te preocupa? —¿Qué? — Tranquilízate, no temo a lo que está por venir. Solo ocurrirá lo que yo decida Pronto verás surgir una nueva faceta de mi ser, una que no conocías. Lo que te pido es simple: disfruta del espectáculo, porque vamos a desplegar un juego maestro, mientras los reducimos a nada. “No hay profundidad a la que no descienda, ni sombra con la que no pacte, para alcanzar la cima de mis aspiraciones.” Tomo la chaqueta de mi blazer n***o; hoy, mi es un presagio, solo falta la guadaña para completar la imagen de la muerte. “El misterio de la vida es menos complicado con un buen chiste; hasta la próxima, que la risa sea la clave del enigma.”
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