El sonido de la puerta nos sorprende a ambos nuevamente y mi cabeza no para de dar vueltas. - Lo... Lo siento... - Digo mordiendo mis labios y apartando la mirada de la suya. - Yo también. - Responde en un tono más frío mientras va hacia la puerta y la abre. - ¿Qué sucede, madre? - Pregunta volviendo a ser el mismo hombre frío y arrogante que es capaz de pararse delante de cualquiera y decirle cómo tiene que pensar, ser y actuar. - Ya que ella está aquí, deseo conocerla. - La madre de Sean ingresa a la oficina y camina hasta mí con paso fuerte y decidido, Rápidamente coloco mi mejor cara y la observo con una sonrisa en el rostro, pero ella me mira con una expresión lúgubre e indescifrable. - ¿Así que tú eres la esposa de mi hijo? - Su tono de voz no es acusador, sin embargo, se nota

