Un sonido extraño viene del otro lado de la oficina, por lo que rápidamente lo dirijo del brazo hacia la sala del café. - ¿Qué diablos estás haciendo? - Me cuestiona una vez que entrecierro la puerta. - ¿Acaso quieres que todos puedan ver al nuevo jefe peleando con la secretaria? Al menos podrías tener tu pelea en alguna parte más privada. - Me vuelvo y lo miro a los ojos respondiendo con hostilidad, mientras él me coge el brazo con rabia y me obliga a acercarme a su cuerpo. - ¿Mi pelea? ¿Acaso eres la santa que nada hace? ¡Eres tú quién está peleando conmigo! - Dice entre dientes y algo se siente en ela ire, es como si la temperatura se hubiese elevado. - ¡Y eres tú quién no deja de tratarme como si yo fuera cualquier cosa! ¡Soy una persona, por si no lo habías notado antes! - Digo

