Coloco el auto en marcha luego de subir nuestros otros regalos y nos encaminamos al restaurant que Sean mencionó. Allí nos esperaba mi familia y... Billy. Diablos, eso si es extraño. - ¡¡¡Liz!!! Por fin llegas... - Dice Billy acercándose a mí y abrazándome de forma bastante sugerente, algo que antes habría sido el paraíso para mí, hoy se siente incómodo. - Si, ya llegamos... - Dice Giss tomándome el brazo y Ana toma el brazo de Billy. - ¡Que bueno verlo por acá, jefe! - Ana le da un ligero abrazo y él le responde de forma rápida y con una expresión bastante confusa en el rostro. - Si, lo mismo digo yo. - Sus palabras obviamente no son lo que yo esperaba, se escucha un tanto melancólico, y yendo más allá, Billy jamás ha sido melancólico. Mis padres me abrazan y lo que siento aferr

