El secretario volvió a tomar la palabra y dijo: ―Ahora pasaremos a tomar algo, se quiere que ustedes se conozcan un poco. Nos marchamos detrás del secretario por el largo pasillo, quien nos llevó hasta una acogedora salita, donde había una larga mesa llena de aperitivos, y varios refrescos, también un jarro de leche caliente, al lado de otro de agua humeante, por si alguno nos queríamos hacer un té. Había unas bandejas con galletitas, y yo golosa como soy, fui a coger una que tenía por encima chocolate, al mismo tiempo se acercó una mano y vi la intención, iba a coger la misma que yo, me contuve para que la cogiera y miré haber quien tenía mis mismos gustos, era la persona que había estado sentada a mi lado, la dije: ―¡Annalisa! ―Sí, así me llamo, ¡qué buena memoria tiene!, yo en cambi

