Capítulo VII Estábamos sentados en el aeropuerto, el vuelo parecía que se había retrasado, no nos habían dado ninguna indicación, pero observamos que todo el personal se encontraba muy nervioso. ―¡No aguanto más!, voy a ver si alguien me dice algo ―dijo Jenaro, levantándose de pronto y se marchó dando grandes zancadas hacia una de las ventanillas, para ver si le daban alguna explicación. Me quedé pensando en los problemas que se ocasionan en un retraso así, si se llega tarde, y hay que conectar con el siguiente vuelo, no se me ocurría qué habría que hacer, cuando de pronto se me acercó una chica llorando. ―¿Es usted española? ―me preguntó y pensé “seguramente nos ha escuchado hablar” ―Sí, claro, ¿qué te pasa? ―la pregunté preocupada al verla en ese estado. ―Me acabo de enterar de que

