―Mira, todos hacemos un gran trabajo, ¿o crees que tú aquí no estas desarrollando una gran labor a la sociedad? ―la pregunté ―Bueno, a veces me lo planteo, pero sí, la verdad es que no me puedo quejar, pero ¡es que tú tienes la suerte de vivir cada experiencia!, aunque yo con lo miedica que soy, no sé si me hubieran propuesto viajar tanto. En avión, como tú has tenido que hacer, no lo hubiera hecho, creo que no me hubiera atrevido, ¡qué miedo!, ¿y si se cae?, yo en tren o en autobús bueno, pero en avión nada, ni a Canarias me he atrevido a ir y eso que mis amigas me han animado un montón de veces, pero ni por esas. No te digo más, que ellas se han ido y yo me he quedado aquí, porque he preferido darme unos bañitos en una piscina aquí en Sevilla, que volar con ellas. ―¡Mira chica!, ¡sólo

