Una semana después… Estoy desesperada, no quiero regresar a Inglaterra. Cómo me gustaría que nada de esto fuera realidad. —¡Maldición! Sin tan solo ese maldito arrogante, entendiera el peligro que corre su hijo—, camino de un lado a otro en mi recámara, creo que le voy a hacer un hoyo al piso. Nunca pensé decir esto: —¡Cómo te odio Harry! Tocan a mi puerta. —Adelante—digo, supongo que en mi voz refleja mi desesperación. —¡Hija!, ¿Cómo estás? —Mal señora Clarise, no quiero irme, eso va a ser un caos. —Lo sé, pero quizás cuando estés allá, puedas cerrar, esta etapa de tu vida. Y volver a empezar, sin mentiras. —No lo sé, temo por el bienestar de mi hijo, y de mi familia. Estoy como al principio, no supongo que peor. Ese Malnacido me hará la vida difícil. —Considero que solo es un ho

