Estoy abrazando a Harry, seguimos desnudos, nunca me imaginé que esto volvería a pasar, a pensar que el cielo se está cayendo, no tengo frío, el cuerpo de mi amado me calienta, puedo escuchar los latidos de su corazón. Me gustaría quedarme de esta manera el resto de mi vida. —¡Te amo Kate! Eres la mujer de mi vida. —¡Yo también, te amo! Pero tengo miedo. Me levanta mi rostro con tanta gentileza, cómo si fuera de porcelana. —No debes de tenerlo. Esta vez no habrá nada ni nadie, que me separé de ti, y de mi hijo. Suspiro, Quiero creer en sus palabras. —¿Cómo tomo la reina la noticia? —Muy mal, para ser sincero, pero no puedo seguir mi vida con ella amando a otra, no es justo para ella ni para mí. —Eso es lo que más miedo me da, que haga algo, y también esa mujer Annie. —Francesca no

