El toque de la puerta principal lo toma desprevenido y de inmediato toma su arma y sale a dar la cara para ver de quién demonios se trata. Los toques no cesan y cuando abre la puerta de golpe de inmediato apunta a la persona para terminar bufando y dándole la espalda. – ¿Qué demonios quieres, Dafne? –Alan se deja caer en el sofá. –No sé por qué carajos decides venir hasta aquí, si muy claro te dije por mensajes que no quería verte. – ¿Porque me alejas cuando más te necesito? –este le mira desde su lugar. – ¿Necesitarme tu a mí? Si claro –Alan niega y señala a la salida. –Ya vete y déjame en paz, ¿Quieres? –Dafne se acerca de a poco hasta colocarse de cuclillas delante de él. –Primero me reclamas porque Samuel se enteró de nosotros y ahora vienes necesitándome, ¿A qué demonios juegas? –

