En el momento que Ridey suelta un suspiro, voltea nuevamente a su lado y niega, una Madelia sonriente le mira, se encoge de hombros y lleva la mirada al frente. –De verdad, no tenías por qué venir, eres más terca que una mula, ¿Sabias? –Quiero ser parte de esto, no me iba a quedar en mi casa viendo al techo, quiero ayudar en algo, no sé, por lo menos en jalar del cabello a ese Felipe –Ridey niega y lleva la mirada al frente. – ¿Te preocupa algo? –Sí, dos cosas. – ¿Puedo saber qué? –Ridey suspira. –No tengo noticias de Samuel y Alan, no sé qué demonios ha pasado y todo fue bajo cuerda que, ni siquiera las noticias aparecen –niega y voltea a ver a Madelia. –Y lo otro, es porque no entiendo cómo es que creaste un grupo para informar todas las cosas que van ocurriendo y a mí no me inclui

