– ¿Podrías calmarte por favor? Me tienes muy preocupada y a la vez estresada. – ¡Como me pides que me calme cuando estoy seguro que harán todo por dañar mi reputación, mi apellido! – ¿De qué demonios hablas, hijo? Felipe, últimamente estas muy alterado, incluso tu padre me llamo para que por favor hablara contigo, estas al borde de la histeria. –Estoy en problemas, mamá, estoy en jodidos problemas –la madre de Felipe avanza en su silla de ruedas y se coloca junto a él, quien está sentado en el sofá y tomando algo de licor. –Quieren perjudicarme diciendo e inventando cosas horribles de mí, de mi integridad como hombre. – ¿Qué son esas cosas? ¿Qué están inventando? –este le mira. – ¿Y bien? –Nada, bueno osea, que según yo, ¡Felipe Román, he abusado de mujeres! ¿Puedes creer eso? –su mad

