Esbozó una enorme sonrisa en cuanto me veo en el espejo. Han pasado dos semanas desde la sentencia a los Román y ahora yo me encuentro, con un bonito vestido blanco, un peinado y un maquillaje muy precioso y rodeada de personas muy importantes para mí. Hoy por fin es el día de mi boda, algo muy rápido, pero sé que muy hermoso a la vez, los organizadores que contrato Samuel han hecho un excelente trabajo desde el día uno y aunque si estaban bajo presión de que debía ser todo planificado para dos semanas exactas, lo lograron y hasta el momento yo me siento muy satisfecha. –Estás preciosa, hija –observo a través del espejo a mamá. –Madelia te ha dejado hermosísima. –No creí ser yo quien maquillara y peinara a mi mejor amiga en el día de su boda –se acerca y se inclina a la altura de mis

