En cuanto el timbre suena, me coloco de pie y salgo con prisa abrir la puerta, Madelia entra de inmediato y me rodea en un abrazo, son las diez de la mañana, la llame al despertar y le pedí que si podía venir a verme, es jueves, día libre en la academia y mi mejor amiga no dudo en dejar sus citas en la peluquería para más tarde y venir hasta aquí, estar como siempre, dispuesta a escucharme Entramos en su totalidad y tomamos asiento en el sofá, nos quedamos en silencio por un instante y en cuestión de segundos me encuentro con mi mentón tembloroso, un nudo en la garganta y un ligero dolorcito en el pecho. Madelia no tarda en rodearme en un abrazo y lo recibo, me apretuja fuerte y siento que esto es lo que necesitaba. –Lamento no haberte llamado ayer –dice y se aleja. –Me ocupe con unas co

