Caminando de un lado a otro, Dafne Valbuena se da un sorbo de su copa de vino y se detiene, voltea a su lado y observa a la persona que esta recostada en su casa, bufa y comienza a caminar nuevamente por el espacio. –Ella no me va a quitar lo que es mío, ni crea que tendrá a Samuel y Julie para ella, no se lo voy a permitir. – ¿Qué demonios hablas? –voltea a su lado una vez más. – ¿De cuándo acá te entro el amor de madre y ex novia enamorada? –el hombre sale de la cama y coloca su ropa interior. –Dafne, ¿A qué demonios estás jugando? A ti no te importa en lo absoluto tu ex pareja y mucho menos te preocupas por lo que tu pequeña hija necesite. –Cállate, Alan... –este se acerca a Dafne, la toma de los hombros, se miran fijo. –Tú no entiendes. –Claro que entiendo, por supuesto que lo hago

