— Gracias — dije a la corpulenta mujer vestida de n***o de cabeza a los pies, que sujetaba la puerta por mí. Me detuve un instante tras entrar y observé el local por si veía a Lena, pero estaba demasiado concurrido. Había gente por todas partes reunida en corrillos mientras charlaban. Me dirigí al fondo, donde se alzaba el escenario, y lo hice atravesando un lateral que colindaba con una barra que confinaba más gente bebiendo y pidiendo nuevas consumiciones. Utilicé la rampa que descendía a una segunda altura y mis ojos chocaron de frente con una mujer morena, vestida de blanco. Bajé la vista al suelo, asegurándome de no resbalar sobre la goma, por si alguien hubiera derramado alguna bebida, y volví a mirar al frente. Sentí su mirada clavada en mí y no pude evitar desviar la mía hacia ell

