(Narra Alondra) Me despedí de Boriso, no podía viajar con nosotras porque tenía que atender unos asuntos de un nuevo emprendimiento que tenía con Matty, crearían una cadena de pastelerías, habían tenido mucho éxito con las que ya tenían y querían agrandar el negocio, sabía que obtendrían éxito porque estaban trabajando con mucho esfuerzo y mucho amor. Legalmente habíamos adoptado a Alexandro, y a cada día que pasaba me demostraba que había valido la pena apostarle a su vida. Tenía a un pequeño hablador al lado mío que no se me despegaba para nada. Nunca más volví a sentirme sola, si se enfermaba sufría con él y deseaba que pronto estuviera sano. Al principio cuando lo rescatamos, en las noches se levantaba dormido e intentaba correr para protegerse, y gritaba desesperado: ¡Auxilio! ¡A

