Con movimientos tortuosos bajo sus manos por mi espalda llevándose mi vestido, dejándome solo en el conjunto interior n***o que había elegido esa tarde, mis mejillas se tiñeron de rojo, pero lejos de sentirme avergonzaba mi cuerpo reclamaba por ser tocado por el hombre que estaba bajo mío y que en este momento me contemplaba como si fuera alguna maravilla del mundo. Eres lo más bello que he visto- mi corazón se calentó ante sus palabras, le sonreí y volví a tomar sus labios con los míos. En un movimiento rápido se posiciono sobre mí dejándome con mi espalda apoyada en la cama, sus labios se separaron de los míos y comenzaron a viajar por mi cuello, dejando una marca de saliva por donde pasaba. De manera tímida mis manos viajaron a su cabello desordenándolo y jalándolo cuando el mordía en

