La angustia en mi pecho era cada vez mayor, no importaba cuanto lo intentara o lo que hiciera, la oscuridad siempre ganaba y estaba comenzando a entender que mi vida ya había llegado a su límite, que era momento de partir, aunque yo no lo quisiera así alguien ya había decidido mi destino. Me hubiera rendido hace mucho, pero lo que me hacía seguir luchando eran los chicos... Los chistes malos de Luke... los mimos y gritos de Giorgana... las palabras que Elliot me decía... y la información que Janeth me proporcionaba, gracias a ella me había enterado que mi esposo no abandonaba la habitación en ningún momento. Aunque sonara egoísta, había solo una persona a la que ansiaba ver, solo quería sentir sus labios, su calor, su amor, su toque... mi charles... era irónico que solo en este momento,

