Sabía que correr a refugiarse en el baño era cosas de niñas, pero era la única cosa que se le ocurrió en esos momentos. La declaración de Adriel fue mucho para ella, nunca espero que él le confesara sus sentimientos después de casarse. La pelinegra se reclina en el lavado del baño, sintiendo que le faltaba el aire. ¿Ahora que iba hacer? ¿Qué debía responder? Aunque intentará negarlo una y otra vez, ella se sentía igual de atraída por Adriel. También deseaba formar una familia a su lado, quería vivir con él. ¿Acaso era un pecado que deseara que su hermana y ella pudieran ser felices? Levanta la mirada y mira su reflejo en el espejo. ¡A quien quería engañar! Eso pasaba en los cuentos, el final de ella y su hermana no pintaba nada bonito. Y el final feliz que añoraba en compañía de Ad

