—Señor Armando, la señorita Ofelia se encuentra en el apartamento de Adriel Montero —El hombre alza la mirada al escuchar aquellas palabras. —¿Desde hace cuánto que está allí? —Lleva alrededor de dos horas, señor —Armando afina la mirada, desde el interior del coche observaba la entrada de la mansión de Bruno. —Quiero que vigilen muy bien su salida, y hacia dónde se dirige y con quien anda. No la pierdan de vista, o lo van a lamentar —En esa oportunidad observa al guardaespaldas. —¿Quiere que le notifiquemos al señor Cohen? Nos ha pedido que le comuniquemos todo lo que pase con la pelinegra. —Yo me encargo de eso. Armando sube el vidrio del coche y ordena para que avancen al interior de la casa. Pero en su cabeza rondaba la pregunta de todas las preguntas, ¿Qué demonios estaban hacie

