Las calles estaban vacías. En condiciones normales Todd se encontraba cómodo entre las multitudes. Amigos y desconocidos por igual, no le importaba. En tanto estuviera rodeado por gente, se sentía en casa. Pero para lo que estaba a punto de hacer necesitaba soledad. No quería que alguien lo juzgara o intentara convencerlo de no hacerlo. Sin peatones, sin tránsito. Con la excepción de los bares, Aspen Falls era la clase de pueblo que dejaba de funcionar a las diez de la noche. Esto normalmente irritaba a Todd hasta el punto de hacerlo putear todo el tiempo, pero ahora lo hacía sentir agradecido. Era apenas pasada la medianoche cuando Todd salió del bar. Aunque no tenía la menor idea de cuánto tardaría en llegar a Lakeside Drive desde el centro del pueblo, supuso que una hora como mínimo

