Al día siguiente Alan se encontraba desayunando en la cocina, a ojos de Hugo su primo era mucho más inteligentes que todos en la familia juntos, sus rasgos eran los de un dios griego era tan alto como el, una característica que lo diferenciaba de Fernando, ambos chicos eran tan idénticos, la única forma de diferenciarlos era su altura y estilo, mientras Fernando se veía como un empresario joven y bien vestido con trajes de diseñador a la medida, Alan iba tan casual eran muy raros los momentos en que solía vestirse como un niño rico privilegiado -Si me miras así pensare que me amas – Alan le regalo una sonrisa apacible a su primo como cuando eran niños - ¿Tal vez aun no logras identificarme? -Tu gemelo es tan sofisticado a diferencia de ti, sería imposible confundirlos- Hugo le devolvió

