Cuando Hugo calmo su furia, salió de la habitación si decir nada, Liv que no entendía lo que pasaba dedujo que todo se debía al hecho de que en la mañana la había visto bailar con Iñaki y que seguramente también había presenciado la escena del chico en metro. Aun con el dolor intento levantarse solo para darse cuenta que esta vez estaba sangrando en varias partes de su cuerpo, tomo su mochila y salió hacia su habitación, las nauseas y el sentimiento de culpabilidad era fuertes en ella, así que cuando entro a la habitación, corrió hacia el baño y vomito todo la cena, una vez terminado se ducho y limpio sus heridas, coloco un poco de medicina para desinflamar y unas gasas en donde la piel había sido abierta, prosiguió a ponerse el pijama y a curarse las heridas de los pies, estaba tan agotada que prefería dormir, se disponía a costarse cuando la puerta se abrió.
Hugo traía un botiquín, al ver a Liv ya lista para dormir y con la cara llena de susto se limito a decir en voz suave -Liv, déjame revisarte- la chica aun con susto y temerosa a ser golpeada asintió. Hugo vio que ella se había ya curado las heridas y vio que los pies estaban lastimados, mientras aplicaba un poco mas de medicina desinflamatoria en las zonas enrojecidas le hablo con esa misma voz suave - ¿Cómo conseguiste el papel de Julieta?
Liv algo confusa de la bipolaridad de humor que tenia este hombre se limito a contestar -Desde los seis años practico ballet, así que mis múltiples premios mas mis participaciones destacadas en las cuatro compañías en las que he estado me han dado la oportunidad para ser considerada, pero mi dedicación y esfuerzo junto con la pasión han hecho que me den el papel
-Liv, ¿Te acostaste con Ariel Goss?
Desconcertada y con la mirada llena de enojo Liv tomo valor para defenderse de las acusaciones de Hugo -¿Tiene idea de cuánto tiempo le e invertido al ballet?, a pesar de que la compañía estaba en remodelación he seguido entrenando y tomando clases, cualquier momento es bueno para practicar, por ejemplo hoy mis amigos y yo bailamos porque nos seguimos preparando, porque amamos esto y deberías saber que Ariel Goss es muy estricto, desde un incidente hace cuatro años evita tener algo que ver con las bailarinas, tal vez tu seas de ese tipo que tiene relación con sus subordinados, pero los Goss y Dagger no.
Hugo se sorprendió la fuerza y determinación de Liv, sumado a ello el ver y tocar su cuerpo lo encendían, si no fuera porque esta tan lastimada y enojada, le quitaría la ropa y la haría su mujer, debió tener un auto control bastante firme para evitar que sus instintos salieran a flote y mantener esa voz calmada
-He oído que acosa y se acuesta con sus bailarinas
-Señor Del Valle debería verificar su fuente
- ¿Crees que mis fuentes no son confiables?
-Si, antes de acusar a alguien debe tener toda la evidencia para condenarle, y si me disculpa mañana debo estar a las seis de la mañana en la compañía, si lo desea envié a sus hombres a vigilar
-Esta bien duerme, y a partir de mañana, aunque no quieras tendrás guardaespaldas y ya no viajaras más como un ser común y simple.
Hugo arropo a Liv, ella cerro los ojos, aunque el sueño se le había espantado sus pensamientos no la dejaron, no entendía el porque le correspondió el beso, y ese gesto de besarle la mejilla no eran propios de ella, hacia años que estaba enamorada de otro hombre que solo le había causado dolor, el comportamiento de aquel hombre y Hugo no era diferente, ambos estaban siendo posesivos, la diferencia era que el primero la amo y el segundo odiaba a los Dagger. Enamorarse de Hugo ya era prohibido, ella tendría que sufrir en silencio porque a Eiza le gustaba su marido.
Al ver que ella cerro los ojos, el hombre la quedo mirando con un aire de remordimiento, como había pasado de tener una mañana agradable a una noche terrible. No quiso dejarla, así que se desvistió quedando en bóxer, si la mujer que fingía dormir lo hubiera visto a ese hombre con un cuerpo tan sexy y antojable, habría perdonado los latigazos, se acostó a su lado mirándola con amor y un tormenta de lujuria, era la segunda vez que dormía a su lado y la segunda vez que las pesadillas y los recuerdos tormentosos no se presentaban.
Liv despertó muy temprano, aun con el cuerpo adolorido y vio al hombre que dormía tan apacible a su lado, quiso plantarle un beso y cuando se dio cuenta de ese impulso se dijo “Ese amor es prohibido”, ella se fue directo al baño, al salir de la casa un automóvil ya la esperaba, con dos hombres que se presentaron como el personal de seguridad, uno de ellos también seria el chofer, por lo que el lugar que ocuparía Liv seria el del asiento trasero, era lo que más odiaba.
Pasaron dos semanas muy rápido, durante ese tiempo Hugo estuvo calmado y al pendiente de las heridas que le había causado a Liv, en ese tiempo Hugo había dormido a su lado y se despertaba dándole un beso en la frente, aun así, ese sexy y amable caballero la hacía temblar de miedo, Liv se armó de valor el jueves para hablar con él
- ¿Quiero visitar a mi padre mañana?
-Dejo que te escribas con él, no veo la necesidad de que lo vayas a ver
-Necesito algo de dinero
-Eres mi esposa yo cubro tus gastos
Liv algo incomoda continuo -También quiero pedirle permiso para salir con mis amigos este viernes y que solo por ese día el personal de seguridad no me siga de cerca
- ¿El dinero es para irte de fiesta?
-Si, he prometido que yo pagaría los tragos en el club nocturno de mis amigos
Hugo la miro serio, sin decir nada salió de la habitación, pero no tardo mucho en regresar le extendió una tarjeta de crédito color n***o -Toma, y modérate con el alcohol
Liv extrañada asintió y tomo la tarjeta. Hugo con una voz encantadora y jugueteando un poco, dijo
- ¿No hay recompensa por mi generosidad?
Liv se quedó helada, él sonrió y le planto un beso y la mando a la cama. Esas acciones hacían que su corazón se confundiese, eso besos simples estaban haciendo que Liv bajara la guardia.
Lo que Liv no sabía es que durante esas dos semanas Cristal se había acercado a su marido y ya había orquestado un plan para pasar la noche del viernes en los brazos de Hugo. Mientras este se había esforzado en enamorar a su hermana, Hugo miro a Liv dormir, pensando en las tres mujeres hermosas que aún no podía tocar y que las tres lo invitaban a llenarse de pasión.
Por un lado, estaba Cristal, quien en dos semanas se había esforzado en provocarlo, si no fuera por el reglamento de matrimonio con Liv, ya se hubiera llevado a la cama a Cristal, de inocente esa mujer no tenia nada y él ya había probado el ardiente cuerpo. También estaba Eiza, aunque esa mujer no buscaba seducirlo, su cuerpo invitaba a Hugo a ir tras ella y la posición de Eiza en la casa Dagger la hacían la mujer más valiosa.
En cambio, Liv, tenía una cara de ángel y un cuerpo exquisito, era suave y delicada su piel, su tenue perfume y esa melena roja, encendían todo en Hugo. Si bien no aceptaba que amaba a Liv Dagger, si tenia claro que al final de su venganza procuraría que Liv fuera feliz a su lado. Liv se fue ese viernes con una clara advertencia no llegar muy tarde y no tomar demasiado.