CAPÍTULO VEINTE Caitlin volaba junto a toda su cofradía. Todos habían partido de Warwick en dirección a Londres, al teatro de Shakespeare, para celebrar. Caitlin nunca había estado más emocionada. Allí estaba con todo el mundo que amaba entrañablemente, yendo a celebrar su compromiso con una nueva obra de Shakespeare. No podía imaginar cómo podría ser ver realmente una obra suya en el momento y lugar en que se creó. Se sintió erizada de emoción. Estaba feliz de tener a todos juntos, y todavía sin poder creer que Caleb le había propuesto matrimonio. Rebosaba de alegría. Finalmente, todo parecía perfecto en el mundo. Por primera vez, vio un futuro brillante delante de ella. Podría tenerlo todo: una vida feliz, rodeada de gente que amaba, y una época y un lugar en el que podía establecerse

