CAPÍTULO VEINTISIETE Caitlin corría, corría hacia un enorme sol rojo sangre en el horizonte atravesando un campo lodoso. Miró hacia abajo y vio que el campo se movía y estaba completamente cubierto de ratas. Miles y miles de ratas chillaban mientras corría entre ellas, las pulgas saltaban de las ratas en todas direcciones. Un enjambre de pulgas flotaba en el aire, y se le subía por las piernas, cubriendo todo su cuerpo, mordiéndola como enloquecidas. Sentía su piel incendiada con todas las picaduras; les daba manotazos pero no podía quitárselas. En el horizonte, vio a su padre, una silueta contra el sol. Y sabía que si tan solo pudiera llegar a él, estaría a salvo. Pero esta vez, su cara estaba oscurecida. Y cuanto más corría, más lejos se sentía de él. Poco a poco se hundía en el b

