En menos de una hora llegaron a la casa de modas. La diseñadora ya las esperaba y las hizo pasar. —Adelante, bienvenidas. Las pasaron a la pequeña sala de espera y les sirvieron un poco champagne. —Enseguida estará el vestidor listo, ya está aquí el maquillista para realizar todas las pruebas faltantes, no creo que sea mucho lo que necesite eres una mujer muy bella. —¡Gracias! —Ilenia se sonrojó por los cumplidos que le hacían. En cuestión de minutos llegó una mujer y le pidió a Ilenia que la siguiera. —Por aquí porfavor, mi nombre es Helga y la ayudaré el día de hoy en todo. Pasaron y la ayudo a ponerse el gran vestido de novia, era un vestido sencillo corte princesa de hombros caídos y mangas largas la parte superior era de un encaje muy fino y pedrería, se sujetaba por la espald

