Al día siguiente todo paso con normalidad se levantaron desayunaron y Samuel se fue a la oficina. Llegando allá entró al edificio y la mujer de recepción se puso nerviosa, sudo frío cuando saludo al jefe... —Buen día señor Mayer. —Buen día, - respondió con la frialdad qué le caracterizaba. La mujer suspiró y pensó que era bueno que la mujer de ayer no la delatara, ahora recordaría bien su rostro para tratarla mejor la próxima vez. Al llegar al último piso donde se ubicaba su oficina sonó el elevador y la secretaria de desabrochó un botón de su blusa para coquetear al jefe. —Buen día señor Mayer - saludo con una voz melosa. —Buen día, - sin voltear a verla le respondió el saludo. En su oficina ya estaba Jhon esperándolo sentado en el sofá, revisando unos documentos, era el único que

