-Aquí es la casa estoy seguro. -Un joven que se bajaba de una camioneta azúl con sus cuatro amigos daba las indicaciones. -Tenemos que entrar rápido, sacar toda la mercancía y nos vamos. He vigilado el lugar estos días y no hay ningún tipo de seguridad y solo vive el anciano ahí. Una vez que abramos la puerta todo será muy sencillo.
Los cuatro chicos de edad muy joven, se colocaron pasamontañas para cubrir su rostro. Se acercaron rápidamente a la puerta y la abrieron con un gancho. La casa era de tamaño mediano. Están justo a la mitad de la calle colindando con otras más. El punto estrátegico para un escape era difícil pero el poco transito y ausencia de coches a esa hora de la noche era una ventaja.
La contrucción era alta, contaba con dos pisos terminados de contruir. La casa estaba pintada de anaranjado obscuro que lucía bastante desgastada. La puerta era de tamaño normal y era de color café. Acercarse a ella fue muy fácil.
-¡Apresurate, abrela rápido! -Gritaba el líder con su pasamontañas mientras veía por todo lados que nadie los viera.
-Ya está, fue muy sencillo ahora podemos entrar. -Respondió su compañero cuando tronó la chapa y la puerta se abrió.