Estabamos hablando Roy y yo sentados tranquilamente en las sillas de aquella sala, cuando vi cómo la enfermera se acercaba a nosotros, muy seria — Señorita Miller, puede pasar solo unos minutos, su padre está muy mal y no debe cansarlo, según me ha dicho el doctor que lo atiende, su padre no debe de esforzarse mucho en hablar — me dijo, — Se lo agradezco mucho, de verdad — le dije mirando después a Roy, cogiendo él mi mano apretandola La enfermera y yo nos acercamos hasta la sala de la UCI, quedando inerte e inmovil en la puerta mirando a mi padre. Tenía en casi todo su cuerpo, cables, tubos conectados a una máquina donde ponía sus constantes y en su brazo tenía un gotero por donde le introducian los calmantes. Poco a poco me fui acercando a su cama, acaricie su pelo y su mejilla, cuan

