Bruno La casa había tomado algo de forma, pintamos algunas paredes, sacamos adornos viejos y muebles, Miley quiso un sillón nuevo y una mesa, pasamos unos días realmente atareados, entre los preparativos, lo que tenía pendientes y las compras, por dios, prácticamente vivamos fuera. Por otro lado, mi madre apareció por aquí dos días antes de año nuevo, ella y mi padre no paraban de sonreír cuando por fin conocieron a Miley, eso fue un alivio, me había cansado de escuchar como los suegros podían ser un obstáculo en una relación, tenía conocidos que decían que no pasaba nada, “los míos son geniales” y otros que preferían mudarse de estado antes que seguir viéndolos, yo había hablado lo suficiente con los míos para que entendieran lo básico, sabían sobre su adicciones, cuanto tiempo llevábamo

