Solo escuché el crac. —¿Qué fue… —Intenté levantarme, pero de inmediato su mano se posó en mi espalda impidiéndomelo —Shhhh…Liv, no te muevas—dijo manteniéndome abajo, sus rodillas apretadas contra mí, mientras me mantenían en el sitio, impidiéndome subir. Su voz sonaba oscura y excitada, yo estaba excitada. —Demonios…me encantaría tomarme mi tiempo, hundir mi boca en tus muslos. Hacerte correr una y otra y otra vez, pero si mi presentimiento es correcto no creo que tengamos mucho tiempo—Susurró Deslizó un dedo firme por la unión entre mis muslos y más abajo, entre mis piernas. Jadeé cuando jugó con la tela empapada de mis bragas mientras yo separaba los muslos, se separó un poco de mí y abrí mis rodillas al tiempo que apretaba de nuevo mi trasero contra su erección. Lo oí gemir, un so

