Presente. —¿Casado? ¿Qué rayos quieres decir con que estoy casado, Mirka? La voz airada de Alexander se escuchó hasta el otro lado del pasillo. Yo cerré los ojos y masajeé mi cabeza en un intento por relajarme, pero nada estaba funcionando. Mirka insistió en decirle a Alexander sobre nuestro matrimonio ya que dijo que era algo que no se podía esconder, aunque era verdad, no quería volver a la vida de antes, no quería volver a fingir que éramos un matrimonio perfecto cuando en realidad no hablábamos. No quería regresar a aquel penthouse lúgubre, no quería volver a ser la señora Tarasova. En realidad, no quería volver a verlo…No quería volver a ver aquella mirada en sus ojos. No podría volver a soportarlo. No de nuevo. —¿Olivia? Di un respingo cuando la voz de Mirka me tomó desprevenid

