CAPÍTULO EXTRA 40 —¿De verdad tenemos que asistir a esto? —Pregunta el hombre haciendo un gesto de moqueo, hombre al cual le arreglo la corbata riéndome de él con descaro. Le planto un beso en la carnosa boca rosa que se encuentra en una línea recta sin emoción, para que relaje la expresión de pocos amigos. —Déjame decirte que estás actuando como un completo snob —le digo con risas, a lo que él sonríe por primera vez desde el momento en que pisamos pie aquí. Él enarca una ceja como si hubiese dicho algo extremadamente ofensivo y se cruza de brazos. —Yo no soy un snob —dice, luciendo dolorosamente guapo y gracioso a su vez—, pero no tenía en mente pasar el fin de semana en un rancho en Montana. Cariño, yo todo lo hago por ti y no me quejo. Pero… ¿Podríamos irnos al terminar la ceremonia

