El sonido de su voz detuvo instantáneamente las lágrimas que se formaban en mis ojos, cualquier pensamiento que antes circulaba por mi mente se había desvanecido. En el momento en que levanté la vista y miré sus cálidos ojos marrones, el mundo a mi alrededor desapareció. Incluso con el ojo derecho completamente amoratado, seguía siendo guapísimo. Apenas me di cuenta del repentino y rápido latido de mi pecho. Recorrí con la mirada cada centímetro de su cuerpo perfectamente esculpido. Llevaba toda la noche esperando, deseando verle, pero no fue hasta ese preciso instante cuando me di cuenta de lo mucho que le necesitaba, de lo mucho que ansiaba sentirme envuelta en su abrazo masculino. Sentí que la cabeza se me aligeraba como si tal vez me fuera a desmayar, fue entonces cuando me di cuenta

