CAPÍTULO CUARENTA Y TRES La policía encontró el cuerpo más adelante en el embarcadero. Había sido detenido por una gran criba metálica que normalmente recogía latas y botellas de plástico. Angelo tardó diez horas en llegar. Travis durmió bien para ser un asesino. Él y Angelo se sentaron uno al lado del otro frente a la mesa de Lois Baldock y otro detective. Baldock se identifica y enciende la grabadora IC. —Mi cliente no dirá nada más. Ha dado una breve descripción de lo que le ocurrió a esta persona fallecida. Está dispuesto a someterse a una prueba de ADN. No hay cuerpo en este momento, ¿es correcto? —dice Angelo. —No, tenemos un cuerpo —dice Baldock, sonríe a los dos—. Crees que lo tienes claro, ¿verdad, abogado? No hay testigos, no hay cámaras de seguridad, alegación de defensa prop

