CAPÍTULO VEINTIUNO Travis se despierta en medio de la noche. No puede respirar. Se esfuerza por respirar, se pone de rodillas. El corazón bombea. Lucha por ponerse de pie tratando de respirar. Intenta aspirar aire mientras rompe la jodida y estúpida percha intentando llegar a la ventana. Desbloquea el pestillo, lo empuja para abrirlo y respira con fuerza, el corazón sigue bombeando y el sudor le corre por la frente. Vuelve a empujar la percha. Se tumba. Adopta la posición, con la mano sobre el pecho. Inhala, exhala, empujando su estómago hacia afuera y uno y dos y tres y cuatro y cinco. Otra vez. Inhala y exhala, empujando su estómago hacia afuera y uno y dos y tres y cuatro y cinco, y su respiración bajo control ahora. Mierda. Cada vez son más frecuentes estos ataques de ansiedad. O so

