CAPÍTULO VEINTITRÉS Farez vive en la calle Dolphin, a unos cinco minutos de la playa, en un apartamento de dos plantas de concreto blanco y n***o. Impenetrable es la impresión. Una puerta de seguridad negra para el acceso de coches y peatones. Travis pulsa el intercomunicador y espera. Pasan unos segundos, luego diez segundos, veinte segundos. Travis intenta pulsarlo de nuevo, pero una voz dice: —¿Travis Whyte? —Sí. —Empuja la puerta ahora. —Se oye un zumbido y Travis empuja el portón y sube las escaleras blancas hasta la puerta negra. Al llegar a ella, la puerta se abre de un tirón y un tipo grande, como un fisicoculturista, pero de baja estatura, abre la puerta. —¿Farez? —dice Travis. —No, soy Dima. Entra, sígueme —dice el grandulón y lo lleva por un pasillo hasta una puerta abiert

