CAPÍTULO VEINTISÉIS Bodie, con sus 195 cm, entra en la recepción. Travis está en el sofá de vinilo marrón, barato y agrietado del vestíbulo, revisando i********:. Levanta la vista, sonríe y dice: —Bodie, me alegro de verte. Se levanta y se abrazan durante unos segundos. Travis se aleja de él. Bodie tiene el pelo n***o hasta los hombros, los ojos marrones como gotas de chocolate, es ancho de hombros, lleva vaqueros negros, una camiseta verde de manga larga debajo de una camiseta gris que dice Youth Revolution. Bodie tiene treinta años. Hace uno o dos días que no se afeita. Tiene unos pómulos por los que las modelos morirían. —¿Qué tal el comercio del sexo? —dice Travis —Oh, ya sabes, kinkies, pedos, heterosexuales, gays, trans, cualquier conocido, um, LGTBI, y glory holes todo ese tipo

