CAPÍTULO DIEZ Se baja en el Hotel Boulevard. Siempre le recuerda al póster de James Dean, Boulevard of Broken Dreams. Atraviesa la siempre concurrida calle William, haciendo zigzag entre los coches, disfrutándolo estúpidamente. Gira en la calle Bourke; ahí está, a unas diez casas de distancia. Un pequeño y caótico patio delantero lleno de maleza, una vieja bicicleta oxidada, el porche delantero de madera podrida. Las ventanas sobre el porche están entablonadas. Intenta abrir la puerta de madera, pero no se mueve. Se dirige a la primera ventana esperando que su pie no atraviese el porche. La tabla de la ventana se abre como si tuviera bisagras. Mete la cabeza por ella. Oscuridad, un olor amargo, como a mal olor de orina o algo así. Hay tres colchones en el suelo. Uno ocupado por alguien en

