En la "Casa de las Melodías", se armó una especie de pausa, como si el tiempo mismo estuviera esperando a ver qué onda con la melodía de la vida familiar. Elena, lejos de su casa, estaba viviendo una serie de cosas que la estaban haciendo replantear su identidad y entender lo embolante de sus propios sentimientos. Elena, en su viaje de autodescubrimiento, se cruzó con gente y lugares que le abrieron la cabeza. La música, aunque no exactamente como la conocía en su casa, seguía siendo su compañera de ruta. Se mandó a unas jam sessions improvisadas, se animó a diferentes géneros y conoció artistas que compartían su amor por la creatividad al palo. En la "Casa de las Melodías", la falta de Elena se sentía como una nota que quedaba en el aire, y la sinfonía familiar tenía ese toque incomplet

